Reflexión: DEJA DE MENOSPRECIAR

Reflexión: DEJA DE MENOSPRECIAR
Reflexión: DEJA DE MENOSPRECIAR

Constantemente e visto personas que menosprecian, que humillan y que, con sus actos y expresiones, se muestran ser tan importantes ante los demás, aparentan a ser como si su nivel de conocimiento y capacidad es inalcanzable, que nadie mas hay que puedan superarlos. Probablemente tu viviste esta experiencia al igual que yo.

Déjame decirte algo. Pensar y soñar que tu capacidad no tiene límites, que necesitas aprender mas para llenarte de conocimiento y ser una persona valiosa y demostrarlo en tu familia y a la sociedad, no es malo.

Lo malo es: De la forma como tú, te sueles a expresar, mostrando decirlo con orgullo, con arrogancia y el creerse autosuficiente, cuando una persona esta en este estado, es complicado que se deje de sugerir, ni tampoco permite dejarse a enseñar. Lo que está permitiendo es aislarse de aquellas personas que lo rodean. A esto lo llamamos falta de humildad.

Ser humildes no significa que tú tienes que vivir en extrema pobreza o por falto de bienes materiales o dinero. Ser humilde significa ser la persona que practica valores, principios y los cultiva desde el fondo de su corazón.

Cierta ocasión Jesús se encontró con personas que confiaban en sí mismos y que aparentaban ser justos y que menospreciaban a las demás personas por su condición. Y estos hombres eran un Fariseo y un publicano.

El fariseo puesto de pie oraba y decía: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano.

Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, soy pecador.

Que aprendemos de estos 2 hombres: Que el fariseo en su orgullo, y arrogancia humillaba y menospreciaba al publicano. Y el publicano lo único que hacía es reconocer que él no era una persona perfecta, que en su corazón moraba algunos errores, algunas malas actitudes. Pero en su humildad buscaba mejorar su personalidad sin ofender, sin juzgar, y sin menospreciar a nadie.

Por eso yo te invito a pensar y a reflexionar en este momento: ¿Que reacciones salen desde el fondo de tu corazón que te llevan a pensar y a enaltecer?, fuiste tú en algún momento que humillo, que menosprecio, ¿y a alguien lo fuiste muy indiferente? ¿Creíste que por algún momento lo sabias todo y que nadie te podía superar intelectualmente?

Tu y Yo, nunca nos creamos ser más que los demás, corremos el riesgo de ser unos perdedores e hipócritas. La persona que practica la humildad en su corazón siempre tendrá la razón, siempre triunfará por más difícil que sea sus problemas, siempre estará en victoria y libre de tener una mala conciencia guardado en su corazón.